Pocas cosas son tan sencillas como amasar con las manos. Por eso muchas personas se relajan todos los días hundiendo las manos en la tierra de su jardín, o caminando descalzos por él, trasplantando plantas, reemplazando otras, removiendo la tierra para oxigenarla…
Pero hay otros modos de unirte a la vida, de sentir la calma en tu piel, como pueden ser la cerámica o aprender a crear con tus manos distintos tipos de pan.

